Puntito inteligente: Vélez empató con Boca sin sobrarle nada y a pesar del horrendo partido de Godoy
Vélez empató 1-1 con Boca en el Ducó y se llevó un punto valioso en un partido donde jugó un muy buen primer tiempo, pero terminó sufriendo durante casi todo el complemento por la falta de variantes y un plantel demasiado corto.
El Fortín arrancó mejor. Rodrigo Aliendro fue magistral en el mediocampo, Diego Valdés y Manuel Lanzini hicieron desastres entre líneas y el chileno abrió el marcador con un golazo de tiro libre, ayudado por una barrera pésimamente armada por Álvaro Montero, ex arquero de Vélez.
El equipo de Guillermo pudo ampliar la diferencia, pero volvió a pagar carísimo la falta de un 9 de jerarquía. Dilan Godoy tuvo otro partido pésimo y, sobre el cierre del primer tiempo, desperdició un mano a mano insólito frente al arquero. Su titularidad ya resulta difícil de justificar: o Vélez incorpora un delantero o deberá probar con alguno de los juveniles.
También hubo decisiones arbitrales discutibles. Yael Falcón Pérez ignoró un pisotón sobre Valdés muy cerca del área y sancionó un offside inexistente cuando Vélez atacaba con ventaja. Con el correr de los minutos, el arbitraje inclinó varias pequeñas decisiones hacia Boca y volvió a dejar expuesto el poco peso político del club en AFA.
Boca encontró el empate por Santiago Ascacibar, su mejor jugador junto a Leandro Paredes, quien además salvó sobre la línea lo que era el segundo de Vélez.
En el segundo tiempo cambió completamente el desarrollo. Elías Gómez volvió a sufrir permanentemente a sus espaldas, Thiago Silvero tuvo una noche floja y Boca acumuló situaciones. Emanuel Mammana, en cambio, jugó un buen partido y sacó prácticamente todo.
Tomás Marchiori también fue fundamental. Respondió ante cada avance y, cuando salió Elías Gómez, recibió la cinta de capitán. Vélez aguantó como pudo y terminó defendiendo un empate que, por cómo se dio el complemento, vale.
El problema volvió a quedar a la vista: cuando el equipo necesita respuestas desde el banco, casi no existen. Otro efecto directo de una gestión deportiva que desarmó el plantel y no hizo nada para reemplazar puestos clave, en particular la delantera.