Vélez oficializó la salida de Aaron Quirós, quien continuará su carrera en Atlante de México. El defensor fue cedido a préstamo por un año con un cargo de USD 272.851,30, dos bonos por objetivos de USD 136.425,65 cada uno y una opción de compra de USD 2.455.661,66 por el 70% de sus derechos económicos.
En caso de que el club mexicano ejecute la opción, Banfield recibirá el 20% que aún conserva del pase, mientras que Vélez mantendrá un 30% de una futura transferencia.
Más allá de las condiciones de la operación, la salida vuelve a exponer una mala decisión deportiva y económica de la dirigencia. En julio de 2024, Vélez pagó USD 2.680.000 por el 80% del pase de Quirós, una cifra muy elevada para un futbolista que nunca logró consolidarse y que ahora podría salir por un monto considerablemente inferior.
Si Atlante compra al defensor, el Fortín habrá resignado una inversión millonaria y, además, ni siquiera recuperará la totalidad del dinero desembolsado. El préstamo con cargo y los objetivos alivian parcialmente la operación, pero no modifican el balance de una incorporación que terminó muy lejos de las expectativas.
Quirós disputó pocos encuentros con la camiseta de Vélez y nunca consiguió afianzarse como titular. Aun así, formó parte del plantel que logró consagrarse campeón durante su paso por Liniers.
En sus redes sociales, el defensor se despidió del club: "Quiero agradecer a Vélez Sarsfield por haberme dado la oportunidad de crecer como futbolista y como persona. Me llevo recuerdos, aprendizajes y momentos que voy a valorar siempre, entre ellos la alegría de haber sido campeón".
Con 24 años, Quirós buscará relanzar su carrera en el fútbol mexicano. Para Vélez, en cambio, la operación deja otra inversión millonaria que no logró transformarse en rendimiento deportivo ni en un negocio favorable para el club.