Pésimo partido de Vélez contra un flojo Newell's, perdió otra vez puntos de local y se aleja de la pelea por el torneo anual

 

Vélez igualó 1-1 con Newell’s en el Amalfitani por la última fecha de la fase regular del Torneo Apertura y cerró un primer semestre con más dudas que certezas. El equipo de Guillermo Barros Schelotto volvió a dejar puntos de local, estiró una racha preocupante (ganó uno de los últimos seis partidos de liga y apenas uno de los últimos cuatro en casa) y se aleja de la pelea por la tabla anual.

El partido fue flojo desde el arranque. Diego Valdés tuvo un primer tiempo muy bajo, sin peso en la generación, y el equipo volvió a mostrarse desordenado y sin claridad. Dilan Godoy, otra vez, estuvo lejos del nivel que exige Primera: impreciso, sin desequilibrio y sin incidencia.

Dentro de ese contexto, algunas individualidades rescataron algo. Aarón “Chico Malo” Quirós había tenido un buen partido, firme en los duelos y ordenado, hasta la jugada del empate: falló en la marca y Newell’s lo aprovechó. También dejó una muy buena imagen el debut de Simón Escobar, la joya de 16 años, que mostró personalidad y atrevimiento en sus primeros minutos.

El Fortín se había puesto en ventaja a los 11’ del segundo tiempo con un gol de Florián Monzón, pero la alegría duró poco: cuatro minutos después, Ignacio Ramírez empató para la visita. Incluso, la Lepra llegó a convertir el segundo, aunque fue anulado por offside.

Más allá del resultado, el problema vuelve a ser estructural. Vélez no encuentra funcionamiento, no sostiene ventajas y depende demasiado de momentos aislados. Guillermo tampoco logró corregirlo desde el banco: los cambios no modificaron el desarrollo y el equipo terminó diluyéndose.

El cierre de la primera parte del año deja un balance preocupante. Un plantel mal armado, decisiones tácticas reiteradas que no funcionan y un equipo que, aun jugando un solo torneo, no logra consolidarse. A este ritmo, incluso la clasificación a la Sudamericana empieza a quedar en riesgo.

Vélez avanzó a playoffs, pero lejos está de ser un candidato serio. Y el margen de error ya se terminó.