Vélez Sarsfield jugó uno de sus mejores partidos del torneo y derrotó 2-1 a Boca Juniors en Liniers, con una actuación que combinó autoridad, juego y contundencia. El equipo de Guillermo Barros Schelotto fue de menor a mayor y, cuando aceleró, lo pasó por arriba.
El gran conductor fue Diego Valdés, dueño del ritmo y del último pase. A su alrededor crecieron Manuel Lanzini y Matías Pellegrini, que tuvo su noche soñada con dos goles en tres minutos y justificó la decisión del DT de devolverle la titularidad. También fue alto el nivel de Claudio Baeza en el equilibrio, Tobías Andrada en la presión y Álvaro Montero bajo los tres palos.
Atrás, la dupla Lisandro Magallán–Emanuel Mammana fue pura solidez, mientras el rival intentó enfriar el partido sin éxito. Vélez asumió el protagonismo en el complemento, fue audaz, lastimó con juego y cerró una victoria que pudo ser más amplia.
Una noche redonda en el Amalfitani: identidad clara, figuras altas y un equipo que, cuando decide acelerar, marca diferencias.