Thiago Fernández intentó desviar la atención de su traición contra Vélez: “El club está en manos de personas que no están a la altura”
En su mensaje de despedida, Thiago Fernández eligió correr el eje. En lugar de asumir la decisión personal de irse libre del club que lo formó, apuntó contra la dirigencia y construyó un relato de victimización que omite el dato central: fue el propio jugador quien optó por no renovar y marcharse sin dejarle un solo peso a Vélez Sarsfield.
Fernández acusó a la conducción de “no estar a la altura” y personalizó sus críticas en nombres propios, entre ellos Fabián Berlanga. También habló de supuestas desprolijidades en negociaciones y de destratos, pero eludió explicar por qué, si su prioridad era Vélez, eligió el camino de la libertad de acción. En el fútbol profesional, los contratos se firman o no se firman: cuando un futbolista se va libre, la responsabilidad final es indelegable.
El posteo insiste en que “llamó para renovar” y que “todo parecía arreglado”, pero no presenta hechos verificables que expliquen por qué, tras dos años de conversaciones, no hubo acuerdo. En cambio, sí queda claro el resultado: Vélez perdió patrimonio deportivo sin compensación económica, una práctica que el club viene sufriendo con varios juveniles y que perjudica directamente a la institución.
Hay otra omisión significativa. Fernández reivindica a “la gente de Vélez de verdad” —empleados, cuerpos técnicos, hinchas—, pero separa esa identidad del club de la decisión contractual. Sin embargo, Vélez también es cuidar su patrimonio, y eso se hace renovando o permitiendo una venta. Irse libre no es un gesto neutral: es una elección que impacta en el club que lo formó.
Las críticas a la política interna pueden discutirse; la salida sin resarcimiento no. El jugador pudo haber renovado y, si su ciclo estaba cumplido, habilitar luego una transferencia. Prefirió no hacerlo. Trasladar la culpa a terceros no cambia ese hecho.
En definitiva, el mensaje busca instalar que la ruptura fue ajena a su voluntad. Los hechos dicen otra cosa: Thiago Fernández decidió irse libre de Vélez. Todo lo demás es ruido para desviar la atención de una decisión que, más allá de los discursos, termina siendo una traición deportiva y patrimonial al club que lo formó.