Vélez igualó 0-0 con River en el Amalfitani en la tarde del 16 de noviembre y volvió a mostrar su mayor problema: la falta de peso ofensivo. El equipo de Guillermo Barros Schelotto tuvo buenos pasajes de juego, especialmente cuando la pelota pasó por Manuel Lanzini, de los mejores del Fortín y el único que aportó claridad entre líneas.
Sin embargo, el dominio fue estéril. Vélez desperdició todas las pelotas paradas y careció de precisión en los metros finales. Maher Carrizo tuvo una tarde para el olvido: perdió pelotas, definió mal en la chance más clara y protagonizó una acción innecesaria en la que casi lastima al juez de línea. Dilan Godoy tampoco gravitó y el equipo lo sintió.
La contracara estuvo en Thiago Silvero, que sostuvo al equipo en momentos clave y se mostró muy sólido defensitvamente. Vélez generó la jugada más peligrosa del partido con una triple ocasión que Armani salvó de manera milagrosa, pero nunca encontró el gol.
Uno de los últimos partidos de Vélez del año dejó, una vez más, expuesta la falta de jerarquía ofensiva del plantel.